“El Estado nos hace una competencia desleal a los hoteleros privados”

Publicado el 10. ene, 2012 por en Hoteles

“El Estado nos hace una competencia desleal a los hoteleros privados”

Gustavo Alvarenga es el gerente de Recursos Humanos del Hotel “Julio César” de la ciudad de Posadas y convencido en que la capacitación de los recursos humanos es fundamental en el negocio. Su postura frente a la intervención del Estado, la Posadas “Corporativa” frente a la soñada “turística” y sus perspectivas empresariales en esta nota con Misiones Turismo.

 El hotel “Julio César” logró ser, desde su nacimiento y hasta la actualidad, uno de los emprendimientos hoteleros de “renombre” entre los de su tipo en la ciudad capital pero también entre los comprovincianos. No sólo marcado por sus servicios, que se destacaron en lo que marca el ser 3 estrellas; sino también por haber albergado eventos políticos, sociales e institucionales “importantes” en sus salones de evento. Así es un lugar elegido por los turistas que desean más placer y confort que un simple “pasar una buena noche”.

Albarenga es de la familia. Tal es así que es hijo de quien fuera el mentor –en la década de los ’80- del proyecto que luego se edificara en la calle Entre Ríos y que tuviera su inauguración formal el 5 de agosto de 1991. Una empresa familiar que lo marcó, al punto que decidió hacer la licenciatura en Recursos Humanos para dedicarse de lleno a transmitir, a su personal, la pasión y la lógica en el mundo de la hotelería en una ciudad que siempre soñó con ser turística.

“Creo que más que turística, somos una ciudad corporativa; en el sentido de albergar a empresarios, viajantes y grupos que vienen aquí por razones específicas”, fue una de las frases destacadas que esbozó en la entrevista que mantuvo con Misiones Turismo (MT)

Misiones Turismo: -¿Cuáles fueron los pilares que erigieron la posición que mantiene su emprendimiento hotelero en la actualidad?

Gustavo alvarenga: -El nuestro fue un hotel que, en su momento, dio un salto de calidad. Que tuvo una fachada de gran porte, cinco salones de convenciones, los servicios que ofrece, la manera en que se construyó; creo que revolucionó lo que se conocía en la ciudad. Además, el hecho de habernos actualizado y acomodado a lo que exigía la demanda hotelera en la ciudad porque nos formamos creyendo en que esta sería una ciudad turística pero nos fuimos dando cuenta que en realidad es corporativa; por lo que tuvimos que amoldar también nuestros servicios.

MT: – En ese contexto, ¿Qué importancia tuvo la capacitación del recurso humano?

Fue y es fundamental. Pero esto no es sólo en una empresa hotelera, sino en cualquier negocio. Vos podés tener el mejor hotel, con todas las comodidades: pero si tus trabajadores tratan mal a la gente no van a volver. En cambio si no es tan lujoso, pero el visitante recibe la atención con amabilidad y buena predisposición; y estoy seguro que va a volver como así también va a hablar que “en Posadas” me trataron muy bien porque esa es otra cuestión, que siempre engloban a la ciudad con la manera en que los trataron. Por eso elegí esta carrera (la de Recursos Humanos) porque acá todo me enseñó que el mejor trato es el cara a cara y es lo que tratamos de mostrar a la gente.

MT: -¿Cuál es tu evaluación sobre la intervención del Estado provincial en el fomento de la actividad turística?

GA: -En algunas cosas creo que fue positiva, en otras no. Sí en cuanto a infraestructura, promoción, comunicación, inserción en ferias, muestras. Pero no estoy de acuerdo en la manera en que ingresó a Posadas en la construcción de hoteles. En casi la mayoría de los casos nos vemos en desventaja los que somos privados y tenemos que esforzarnos en la inversión mientras que el Gobierno mantiene una estructura hotelera con sus fondos y tiene injerencia en muchos que son privados. Es muy difícil porque la competencia es desleal y nunca nos ayudan con herramientas que nos permitan crecer.

Otra de las cosas que tenemos que remarcar es que fue fantástico el énfasis que se puso a Puerto Iguazú en cuanto al fomento de las Cataratas. Culminamos esa etapa, ya es hora que se promocionen otros destinos de la zona centro que son los más descuidados porque Posadas tiene su propia sinergia y fuerza, pero las demás localidades no. Además es una verdad que la mayoría que llega a Iguazú no recorre toda la provincia como dicen, sino que visita ese destino y se vuelve.

MT: -¿Crees que Posadas dejó de ser un destino de paso?

GA: -Por lo dicho anteriormente, insisto en que sigue siendo una ciudad corporativa, donde vienen comerciantes, empresarios y muchos que viajan de largas distancias para llegar a Brasil, o las cataratas, por lo que hacen noche aquí para seguir luego viaje. Tuvimos sí una importante afluencia de brasileños, favorecidos por el cambio, pero hace semanas que ya notamos que no vuelven más porque ya no les conviene.

Además hay que decir que nadie va a venir a veranear a nuestra ciudad. Tenemos una nueva costanera, tenemos buenos atractivos pero no se acompaña. Por ejemplo hubo restaurantes cerrados en navidad y también pasa lo mismo con los feriados: entonces no podemos pensar en que la gente se quede cuando no les damos opciones. Pensamos también en que sea un lugar de eventos y congresos, pero no les damos opciones de qué hacer cuando terminan. Está comprobado que el 70 % de los que vienen a un congreso no se van a dormir a la noche, sino que aprovechan para conocer la ciudad y ver qué se puede hacer. Pero nosotros no le damos opciones. No hay que pegarle tanto a la actividad de noche, pero hay que fomentar porque de día se puede visitar la cruz de santa ana y demás, pero a la noche quiere ir a bailar, ir al casino.

MT: -¿En que sectores del hotel van a hacer inversiones en los próximos meses?

Hace un tiempo estamos invirtiendo. Este año abrimos un Loft en el medio de la selva que les da otra experiencia a nuestros visitantes que no quieren tanta ciudad. Aparte de ello mejoramos la piscina, la iluminación, estamos pintando las habitaciones, cambiando el mobiliario, colocamos cofres de seguridad, entre otras cosas que van surgiendo. Te aclaro, todo a pulmón y sin apoyo de nadie.

Es que no podes quedarte, tenés que seguir apostando.

MT: -En este mundo global, ¿Qué inversiones en tecnología piensan realizar?

Cambiamos todas las tv por los plasmas y LCD. Además nuestro objetivo ahora es mejorar el sistema de internet inalámbrico para que pueda llegar a todas las habitaciones y no sea un servicio sólo del hall. Es algo difícil porque si tenés a todos conectados hay que encontrar la manera de que ello no les reste velocidad. Hemos consultado experiencias en Buenos Aires y el sistema que mejor funciona es el de cobrar el servicio wi-fi, con lo que se asegura una buena velocidad y la utilización de quienes lo necesitan. Pero tampoco queremos caer en cobrar ese servicio así que estamos ahí en la definición de qué hacer.

Alvarenga es otro de los empresarios que quiere seguir apostando en el desarrollo hotelero provincial. Con los reparos manifiestos en la entrevista, con los esfuerzos que se deben hacer a diario; reconoce, para finalizar, que es un negocio apasionante. Además confía en que se está en un camino de crecimiento, que todos lo que se tira no es en vano, sino en pos de un crecimiento para todos.

“Esto es algo de todos y para todos, si no lo entendemos así no podremos lograr todo lo que nos proponemos”, dijo para finalizar y sellar su optimismo con una sonrisa y dejar firme el compromiso de continuar vertiendo sus conocimientos en Misiones Turismo. Gracias Gustavo.

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“La clave está en el trato familiar y amistoso con el cliente”

Publicado el 29. dic, 2011 por en Hoteles

“La clave está en el trato familiar y amistoso con el cliente”


Adrián es el gerente de uno de los históricos hoteles de la ciudad de Posadas. Nacidos en 1972, sus paredes guardan sesgos de la construcción histórica de la ciudad, como también del perfil turístico que se pretende lograr para atraer más turistas. Su visión de la capacitación, el rol del Estado y las claves de liderazgo en esta entrevista con MT (MisionesTurismo).

Los Radzichowski son parte importante de esa corriente inmigrante que decidió alejarse de la batalla librada en Europa con la II guerra mundial y buscar una tierra de nuevas oportunidades en la América que les abría sus puertas. Así llegaron primero a Paraguay y luego recorrieron la Argentina para asentarse en lo que comenzaba a erigirse como la ciudad de Posadas, muy diferente a la que se conoce en la actualidad.

Una de las características que tenían era esa tónica emprendedora que los llevó a proyectar, en 1957, el Hotel City (Posadas) que llegó a ser el primer emprendimiento hotelero con baño privado y el segundo que colocó ascensor, luego del Savoy. Que además, en 1970, compran nuevos terrenos en donde construyen el edificio que en el ’72 se inauguraría como el “Continental”.

“Eran otras épocas, donde no existía inflación y era muy poco lo que se construía con crédito bancario”, recuerda Adrián para expresar que “todo se construyó a pulmón porque las ventas daban debido al movimiento turístico que comenzaba a haber con entre seis y diez micros diarios que llegaban de marzo a octubre”. Ahora bien, en los demás meses “se compensaba con los clientes fijos que eran viajantes o empresarios de Buenos Aires que venían a ver cómo estaban sus cultivos”.

-MT: ¿Cuáles fueron los pilares que permitieron erigir su empresa como referente en el mercado?

-Adrián: Una de las bases es el hecho de ser familiar. Tenemos una población dependiente que trabaja en relación de dependencia con poca rotación, lo que te permite conservar a quienes se forman y así asegurar la buena atención. Además todos los cargos directivos están ocupados por quienes somos dueños, con lo que la política de comercialización, de atención al cliente: es de trato personalizado que se va transmitiendo de generación en generación.

Si nuestra empresa no tendría ese perfil, hoy esta entrevista te la estaría dando un gerente rentado.

-MT: ¿Qué importancia tiene la capacitación en su empresa?

-A: Es fundamental. Tenemos reuniones periódicas, capacitación en el cambio de sistema, en seguridad industrial, en optimización de los productos de limpieza; en fin vamos viendo las cosas que se pueden mejorar y apuntamos allí nuestras formaciones que están presentes todo el año. Aunque claro, también se amolda a las posibilidades porque en julio cuando tenemos el hotel lleno no podemos parar ni tampoco podemos hacer grandes cosas en diciembre o enero cuando no está completo el equipo; el resto del tiempo el feedback es constante.

-MT: ¿Qué importancia tiene el fomento del Estado provincial al sector turístico?

-A: Creo que está colmado de buenas intenciones y de importantes anuncios pero no veo que haya una continuidad en lo que es la política de apoyo, o fomento, a los prestadores de servicio de la provincia. Por otro lado en los últimos diez años se ha privilegiado la inversión con ingreso de capitales externos en detrimento de aquellos que hemos apostado de manera histórica que nos dejaron relegados.

Fijate que si vengo de afuera para hacer un hotel en Iguazú me dan el terreno con una serie de facultades; en cambio los que estamos hace 60 años trabajando ya, tenemos que esperar a que salga un crédito de fomento y no tengo acompañamiento a pesar de haber mantenido la masa salarial de 40 familias.

-MT: ¿Cree que Posadas a dejado de ser un lugar de paso?

-A: Está empezando a ser un lugar donde quedarse. Si tiramos una media de ocupación anual podemos decir que el promedio de pernocte pasó de un día a uno y medio o dos; lo que te da la pauta que tiene atractivos para retener al turista. Creo que también la clave pasó cuando las agencias dejaron de ser “de viaje” para ser “receptivas” y comenzaron a acomodarle al turista una serie de actividades para disfrutar de nuestros atractivos.

También hay que pensar las obras de infraestructuras, que son pocas, pero que van dando otras posibilidades. Posadas es una ciudad segura, no recuerdo a ningún turista decir que le robaron o lo trataron mal; lo cual te da la pauta que es una ciudad segura, por lo menos por los lugares por donde se mueve.

Tal vez una crítica es que seguimos siendo una ciudad de espalda al río, que hay que aprovecharlo más. Recién ahora tenemos un catamarán, teníamos uno que se llamaba “Laurel” hace veinte años pero se quemó y desde allí no se lo había repuesto.

-MT: ¿Cuáles son los servicios que ofrecen para que el turista se quede en su hotel?

-A: Más allá de los servicios, que son los básicos de un “Tres estrellas”, se ha incorporado tecnología como televisores LED o LCD que le dan otras posibilidades a quien se hospeda. También tienen centrales de discado telefónico nacional e internacional; y lo que te decía, que es el motor de nuestro trabajo: la atención personalizada que es lo que te destaca la gente al volver.

Para terminar, con sus modos amables y su predisposición para dialogar con nuestro cronista, Radzichowski dejó en claro que siente molestia por los argentinos que dejan el país para ir a pasar sus vacaciones en Brasil: “Porque todo el dinero se va para ese país y no queda en el nuestro, en donde todos nosotros invertimos para que ellos puedan disfrutar de una mejor estadía”.

Además afirmó que todavía hay cuestiones estructurales por resolver en Posadas como ser las distancias y la poca movilidad que hay para que el turista llegue a los lugares que quiera conocer.

Por último, para la foto, posa junto con el banner de HotelesEnMisiones.com como parte de la guía hotelera y despide a nuestro equipo periodístico con la promesa de volver para recorrer y documentar su hotel en imágenes.

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Sigmund Kowalski, Su Autobiografía-

Publicado el 27. dic, 2011 por en Cultura

Sigmund Kowalski, Su Autobiografía-

La vida transcurría plácidamente hasta que en septiembre de 1939 estalló la Guerra Mundial. Mi padre fue movilizado y luego de la invasión alemana y el bombardeo de la fábrica, recibió órdenes de partir hacia Polonia Oriental. Quedé con mi madre y mi pequeño hermano, cuatro años menor que yo. Se venía el invierno que era particularmente crudo; algunos días la temperatura llegó a bajar hasta 41 grados bajo cero. No teníamos carbón para calentar la casa y escaseaba la comida. Mi padre, de quien no supimos más nada y al que creíamos muerto, volvió la noche de navidad, gravemente herido, bajo un harapiento uniforme militar. Su tren fue bombardeado y el vagón en el que viajaba, cayó en el hoyo provocado por una de las bombas. Apenas lo salvaron, tenía una pierna más corta, la espalda muy lastimada, los dientes rotos y en tres meses se volvió completamente canoso. A pesar de todas esas penurias, llorábamos de alegría al volver a verlo.

Como la situación económica se volvió muy dificil, partí hacia la casa de mi abuela que vivía en el campo cerca de Torun, en busca de ayuda. Allí, en un redada que hacían los alemanes, me detuvieron en la calle y junto con otros jóvenes nos llevaron a Alemania para trabajos forzados; necesitaban mano de obra y miles de jóvenes sufrieron la misma suerte. Tenía 16 años y núnca más volví a casa. Trabajaba dúramente en una fáfrica en la ciudad de Chemnitz, Sajonia. La fábrica, producía automóviles antes de la guerra y había sido transformada para poder fabricar piezas para la industria bélica. Las condiciones eran muy duras y la comida muy pobre. En 1943, la fábrica fue destruida por la aviación inglesa, muchas personas murieron. Fui llevado entonces a trabajar en una granja, a unos 30 kilómetros de la ciudad. Hacia abril de 1945 la guerra se aproximaba a su fin. Casi toda Alemania estaba ya ocupada por las tropas aliadas; no obstante ello, Sajonia y especialmente la región donde yo trabajaba, cerca de la frontera checa, aún se hallaba en manos alemanas, fundamentalmente de las tropas SS, las cuales ofrecían mucha resistencia y fusilaban a los extranjeros. Ello hizo que yo y otros cuatro muchachos, resolviéramos escapar a través del frente, lo cual hicimos una madrugada, con mucho peligro ya que nos tiraban con ametralladoras.

Felizmente llegamos hasta las posiciones americanas, donde fuimos ubicados en un campo y luego nos trasladaron al oeste, a Turingia, lejos del frente. Como yo sabía un poco de inglés y bastante de francés, fui tomado como intérprete en el campo de los refugiados, donde eran albergados los trabajadores extranjeros de distintas nacionalidades. Allí, en esos campamentos trabajé con una comisión de escrutinio que investigaba y otorgaba o rechazaba el estatuto de protección de las Naciones Unidas -UNRRA (United Nations Relief and Rehabilitation Association), la cual luego pasó a llamarse IRO (International Refugee Organization). Pasé a trabajar en la sede central de esa organización para la zona americana, situada en la ciudad de Heidelberg.
Compañía de Guardia de EEUU
Munich – 1946

Los 20 millones de trabajadores forzados a quienes los aliados llamaban Displaced Persons (DPs) -Personas Desplazadas- debían ser devueltos a sus países de origen o bien, en caso de que no quisieran hacerlo -en su mayoría ciudadanos de los paises del Este europeo, ocupado por los soviéticos-, la organización debía buscarles un país adonde poder emigrar. Yo trabajaba hasta el medio día en la oficina y por la tarde me inscribí junto a un amigo, en la Escuela de Arte de Mannheim, distante 19 kmts. de Heidelberg. Previamente, en Regensburg, había obtenido el diploma de traductor de inglés-alemán lo cual me permitió trabajar los últimos tiempos en la Oficina de Emigración Canadiense, donde el buen conocimiento de inglés y francés era obligatorio. Los países que ofrecían la posibilidad de acoger a los DPs. eran Canadá, Australia, Chile, Paraguay, Venezuela y Marruecos. No había emigración a los Estados Unidos ni tampoco a la Argentina. Mi jefe, el Col. Mac. Pherson quería convencerme de ir a Canadá; otro para que vaya a Australia. Durante el tiempo que trabajé allí, mandamos 22.000 personas a Canadá. Como yo sufría mucho del frío y tenía las manos congeladas que volvían a hincharse todos los inviernos, no quise ir a Canadá y Australia me parecía el fin del mundo (siempre tenía la idea de volver algún día a Polonia). Me inscribí a Chile, Paraguay y Venezuela, esperando lo que saliera primero. Ya estaba cansado de vivir en Alemania. Primero salió la oportunidad de emigrar a Paraguay y decidí irme hacia allá.

Era joven, quería ver un poco del mundo y nos pintaron una vida idílica de los trópicos, donde nunca hace frío y los frutos caen maduros en la boca. La verdad es que no sabía nada de los países latinoamericanos. A un alemán que pasó unos años aquí, le pregunté cómo eran esos países. Me contestó que eso era un “morgeland”, un mundo del futuro, un país del futuro. Morgeland significa País del mañana; no sabía yo que allí todo se hacía mañana o en un futuro lejano. Finalmente, el 7 de octubre de 1948 nos embarcamos en el puerto alemán de Bremenhaven en el vapor holandés “Vollendam”, un viejo transporte de tropas que hacía su último viaje por mar. Llegamos a Buenos Aires el 28 de octubre, para embarcarnos en el tren hacía Asunción en un viaje de tres días y tres noches. Después de un día en esa ciudad, nos embarcamos nuevamente en un barco para remontar el río Paraguay, otra vez durante tres noches y tres días. Llegamos finalmente a un lugar llamado “Mbopicuá”, donde pasamos la noche envueltos en una nube de mosquitos. Aún nos esperaba un viaje en carretera de bueyes que duró dos días. Parecía un viaje al fin del mundo. Todo nos era extraño, la lujuriosa vegetación tropical, el paisaje la gente. Además, a Asunción llegamos una semana después de una revolución o golpe de los militares; los edificios estaban llenos de agujeros de balas, pensamos: “otra vez la guerra!”.

San Pedro – Misiones – 1968

Por fin llegamos al destino, la Colonia Primaverra, que resultó ser el lugar de una secta religiosa -Sociedad Fraternal Hutteriana-, gente muy rara, tal vez, desencantada del mundo civilizado que quiso refugiarse allí, lejos, en plena selva. Eran en su mayoría alemanes e ingleses pero había también gente de otras nacionalidades. Todos los hombres llevaban barba, las mujeres vestidos largos y se llamaban entre sí “hermanos y hermanas”. Nuestro grupo se componía de gente de europa del Este: polacos, rusos, ucranianos, lituanos, letones, estonianos; todos más o menos entendían el ruso, el cual fue incorporado junto al inglés y el alemán como tercer idioma oficial (el castellano no se hablaba). Mucho se podría escribir sobre el tema, nosotros estuvimos allí como invitados con la posibilidad de convertirnos en “hermanos” después de pasar un año de estadía y observación. Los “hermanos” se dedicaban a la agricultura, la ganadería y la madera. Tenían un pequeño comercio en Asunción donde vendían sus productos para cubrir sus necesidades; nadie poseía nada propio, todo pertenecía a la comunidad. Viendo esa forma de vida parecida más bien a la esclavitud, decidí escaparme de allí, lo cual no era tan facil, debido a las distancias y desolación del país. Junto a otro muchacho, un joven norteamericano, también atraido por las “bellezas” de la vida idílica en el seno de la naturaleza, decidimos convencer a esa gente de que nos llevaran hasta el río desde donde podríamos regresar a Asunción en barco. Después de unas horas de pretender convencernos sobre la crueldad de la vida fuera de la comunidad, finalmente nos llevaron hasta el río y nos pagaron el viaje hasta Asunción, adonde llegamos sin saber que hacer.

Nos ubicamos en una modesta pensión y empezamos a buscar trabajo pero no parecía haber posibilidad alguna; por otra parte sabíamos muy poco castellano. Mis cosas, que no eran muchas, se perdieron cuando el barco que nos trajo desde Buenos Aires encalló; así al menos me lo dijeron. Vendí mi reloj y unas pocas cosas que todavía traía conmigo. Por aquel tiempo, Asunción era prácticamente una aldea con muy pocos vehículos. Sólo los pies desnudos de los soldados retumbaban en las calles cuando marchaban, porque sólo los sargentos tenían zapatos. Todo esto nos resultaba muy extraño. Muchos oficiales del ejército paraguayo eran rusos, del tiempo de la primera guerra mundial. Conocí entonces a un ingeniero ruso que me ayudó mucho y finalmente, cuando encontré otros tres compañeros que también habían abandonado a los Hutterianos, decidimos ir a la Argentina. Con el asesoramiento del ingeniero, nos embarcamos en el tren a Encarnación; era como una película. A un compañero que vestía una camisa azul, los guardas, unos muchachotes descalzos y con bayonetas, se la sacaron y la cortaron en pedacitos, simplemente porque no sabíamos que existía un partido colorado. No teníamos documentos porque nuestros pasaportes de viaje que nos autorizaban a entrar al Paraguay pero no a salir de allí, fueron retenidos por los Hutterianos, quienes sólo nos dieron unos certificados confeccionados por ellos.

Al llegar a Encarnación, una pequeña aldea por aquel entonces, terminamos en la pensión de un ucraniano situada en la Zona Alta. Había un sólo auto en la ciudad; el resto de la población iba a pie o a caballo, luciendo grandes sombreros de paja y machetes al cinto. Nos propusimos cruzar el río hasta Posadas y nos recomendaron un botero que nos llevaría. Cuando estábamos por pisar el bote, apareció la policía y nos llevaron atados de manos hasta la cárcel de Encarnación, donde pasamos tres días, la primera Navidad en América! Tal vez nos hubiéramos quedado más tiempo allí de no ser por la aparición de un mayor ruso del ejército paraguayo quien dispuso liberarnos. De cualquier manera, antes de hacerlo, se llevaron todo el poco dinero que poseíamos. Después conseguí un empleo, junto a un agrimensor, un polaco borrachín. Ambos íbamos a caballo a hacer las mensuras de las chacras en la zona de Campichuelo y otros lugares; había una selva impresionante por aquellos días, dormíamos a veces en los ranchos de los campesinos, otras veces en el monte, al lado del fuego. Todo era muy pintoresco. Supe lo que eran las uras y los piques. Para los fines de semana, volvíamos a Pacu-cuá donde él vivía, aunque no siempre llegábamos porque mi jefe entraba a todo boliche que cruzáramos para tomar caña con la gente y contar cuentos. Muchas veces, cuando se encontraba cansado, dormíamos en el camino. Nunca ví un centavo, no sé si su familia recibía algo. Tenía cuatro hijos, todos muy rubios que entre ellos hablaban en guaraní y con la madre en polaco. Finalmente, cansado de todo eso, arreglé con un pescador quien accedió llevarme a Posadas; no le pude pagar pero le dí un papel para que cobrase a mi empleador, no sé si pudo hacerlo alguna vez.

Llegé a Posadas una madrugada de Marzo y no sabía donde ir. Todo mi capital eran siete pesos, equivalentes a un dólar. Fuera de eso, no poseía nada más; tampoco tenía documentos. Caminando sin rumbo llegué cerca de Avda. Mitre y Corrientes y preguntando por los paisanos, me indicaron una pensión y almacén -”La Babel”- perteneciente a un polaco. Le pagué cinco centavos por adelantado por la habitación y comencé a buscar trabajo. Posadas era una ciudad chica por esos tiempos y la gente se conocía. Me indicaron un taller electromecánico en el que nececitaban a alguien para trabajar. En esos días, había mucha demanda de mano de obra, por lo que tuve suerte.

La Boca – Buenos Aires – 1980

Comencé a trabajar y poco a poco aprendí el oficio, tal vez no del todo, ya que nunca tuve mucha facilidad para la técnica; de todas maneras, me ganaba la vida. Luego salió una ley que permitía a los indocumentados arreglar su situación. Me dieron la cédula de identidad y así quedé legalmente registrado. Pensaba ir a Buenos Aires, pero nunca me alcanzaba el dinero; ahora no me arrepiento de no haberlo hecho. Cuando aprendí mejor el idioma, lo cual me resultó bastante fácil, comencé a dar clases de inglés y francés para los alumnos que debían rendir exámenes. También volví a la pintura que fue siempre mi interés principal. Poco a poco me hice más conocido, después encontré a mi esposa con quien formé una familia y la vida siguió su curso normal. Creo que mi historia, la que cuento en forma bastante sintética, es una de las tantas que tuvo cada inmigrante; cada uno
la vivió a su manera, según como le fue posible.

Sigmund Kowalski, fallece el 21/12/2011, con él se va una gran artista que como nadie supo retratar la belleza de los paisajes Misioneros en el mundo.

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Hoy: Chango Spasiuk, el espíritu del Paraná como sangre en sus venas de chamamé

Publicado el 07. dic, 2011 por en Cultura

Hoy: Chango Spasiuk, el espíritu del Paraná como sangre en sus venas de chamamé

Nieto de inmigrantes ucranianos, el Chango tuvo una fuerte influencia de la música polka en sus primeros años. La influencia de la música de Europa del Este está presente al día de hoy en el chamamé de la región. Tuvo su primer acordeón a los 12 años, con el que tocaba en fiestas, casamientos y otros eventos junto a su padre y un tío.
Su primera gran aparición la realizó en Expresión Regional Chamamecera, un programa de televisión popular que enviaba móviles al interior del país para difundir a músicos locales.
Después de eso, participó en diferentes fiestas provinciales, como el Festival del Docente en Campo Grande, el Festival del Tarefero en Concepción de la Sierra, el Festival del Durazno en Cerro Azul y el Festival de la Madera en San Vicente.
Cuando terminó la escuela secundaria, se mudó a la ciudad de Posadas, capital de Misiones, para estudiar antropología, carrera que abandonó al poco tiempo. Sin embargo, se expuso a otros géneros musicales y conoció al pianista Norberto Ramos, quién lo convenció para irse con el a estudiar a Buenos Aires.
Spasiuk tocaba en pequeños lugares de la capital argentina y en festivales a lo largo del país, hasta que recibió la invitación de la embajada de Holanda para participar en ese país del festival de Eurolatina.
El 27 de enero de 1989 hizo su debut en la plaza Próspero Molina en el Festival de Cosquín en la provincia de Córdoba.
En 1992, es invitado por la banda de rock Divididos para presentarse como músico invitado junto a ellos en el estadio de Obras Sanitarias.
En 1997 participa en el Festival Internacional de Jazz de Montreal en Canadá, donde compartió escenario junto a músicos como Pat Metheny o John McLaughlin.
El 6 de marzo de 1998, cuando regresaba de un concierto en la localidad bonaerense de Ayacucho, el vehículo donde se trasladaba se estrelló de frente contra un camión, perdiendo la vida en el accidente el guitarrista Gabriel Villalba y uno de sus asistentes.
En el 2000, su disco Polcas de mi tierra es galardonado con el Premio Carlos Gardel de ese año.
En 2007, participa en la grabación del programa Pequeños Universos del canal por cable Encuentro, del Ministerio de Educación argentino. El programa se centra en la búsqueda, comprensión y difusión de la música de los distintos rincones de la Argentina.
Sobre su música, Spasiuk ha dicho que es “tratar de ir a traves de la forma en busca de algo que no la tiene”.

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Hoy: Aristóbulo del Valle, capital de Saltos y Cascadas

Publicado el 07. dic, 2011 por en Puntos Turísticos

Hoy: Aristóbulo del Valle, capital de Saltos y Cascadas

Paraíso de verdes, azules y colorados, la localidad de Aristóbulo del Valle brota en el corazón de la provincia de Misiones encabezando la región turística de Los Saltos y Cascadas. Multiplicidad de atractivos naturales, espacios dónde disfrutar de la serenidad y la pureza al aire libre, sitios recreativos ideales para jornadas de camping, y mucha, mucha belleza, Aristóbulo constituye un destino por descubrir paso a paso. Aristóbulo del Valle es denominada capital de saltos y cascadas, porque en sus alrededores se encuentran numerosas caídas de agua que los turistas frecuentan ya sea para observar el paisaje como para refrescarse en sus frescas aguas. Dentro de estos el más importante es el [[salto Encantado], una caída de agua de unos 60 metros bordeada por una maravillosa vegetación selvática y elegida como hábitat por numerosas especies faunísticas nativas, todo lo cual constituye un espacio protegido por el Parque Provincial. Pero ello no agota la seducción de este salto que, durante la noche, resplandece bajo una indicada iluminación artificial que permite su contemplación y despierta sensaciones incontables.A kilómetros del salto se encuentra el otro núcleo urbano del municipio: Villa Salto Encantado.
El paisaje similar al que se descubre en las distintas localidades integrantes de la región turística de Los Saltos y Cascadas, se ve agraciado por translúcidos cursos de agua que caen estrepitosamente sobre las rocas en medio de panoramas selváticos, todo lo cual conforma un cuadro natural imperdible e inolvidable. Entre los más turísticos puede destacarse a los siguientes: Salto Alegre: se encuentra sobre el Arroyo Alegre, cayendo desde 13 metros de altura. En sus cercanías, la Cascada Alegre deslumbra las miradas, y un poco más allá el Salto Armonía completa la fascinante excursión. El Alegre es un lugar apto para acampar. Salto Piedras Blancas: sensacional escena provista por la naturaleza, este salto alimentado por el Arroyo Alegre, cae desde 8 metros de altura y corre a lo largo de 50 metros, configurando un atractivo de importancia alrededor del cual el visitante puede acampar y disfrutar al máximo. Salto San Bernardo: apto para experimentar una aventura inolvidable, el Salto San Bernardo se encuentra sobre el arroyo Barrero Viejo cayendo desde 30 metros de altura.
Balnearios y campings turísticos completan la paisajística, natural y recreativa propuesta en las afueras de Aristóbulo del Valle, mientras que en el centro urbano de la misma el Parque Lineal Cainguás combina vegetación y arte conformándose como un sitio ineludible de conocer al llegarse hasta el centro de Misiones.

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Cultura Mbya Guaraní: La Destrucción (Mba’é meguá)

Publicado el 03. dic, 2011 por en Cultura

Cultura Mbya Guaraní: La Destrucción (Mba’é meguá)


En la cultura mbya, la naturaleza y su creador son una misma cosa. El árbol, la miel, un pájaro o la bruma que aparece al inicio del año nuevo tienen un espíritu; son manifestaciones de Ñanderu, el creador. Un acercamiento a la religión mbya guaraní, donde naturaleza, música y danza comparten el indisoluble vínculo de todas las cosas.


Del naciente al poniente, rebotando en las espaldas pétreas de los cerros, rodando bajo tierra, destrozando las nubes y los árboles, volvió a caer como un gran trueno la voz eterna de Ñanderuvusú anunciando a la raza del Hombre su perdición.

Guyrá-Poty (**), el jefe aguerrido y amado, el de nombre de pájaro y corazón de pájaro, miró a sus hijos paralizados por el espanto, igual que los venados cuando, entre las tacuaras, ven de pronto chispear los ojos ponzoñosos del tigre.

Guyrá-Pory, Flor de Pájaro, ciñó a su frente la corona de plumas, y trepándose al árbol sagrado reunió a su pueblo y le habló con palabras sonoras que el viento de la selva recogió obediente:

– Ahora debemos danzar al compás del canto payé (***) porque la destrucción se está acercando.

– Danzad, danzad, sin término. Durante cuatro inviernos a su luna de hielo le tendremos que danzar para hacer que nuestros cuerpos se nos tornen livianos, livianos, transparentes, como el plumón que vuela sólo una vez desprendido del pecho del halcón.

– El fuego y el agua caerán sobre nosotros; el agua y el fuego: la saliva y la furia llameante del tigre azul eterno que se apresta a saltar sobre el mundo desde el regazo de Ñanderuvusú.

– Danzad, danzar ahora, golpeando la tierra con el ritmo creciente de la takuara sagrada del payé.

Guyrá-Poty y su pueblo por las noches danzaban y por el día se iban rumbo a las grandes aguas buscando hacia el naciente su salvación, perseguidos de cerca por el estruendo sordo del desmoronamiento de la tierra.

Guyrá-Poty tendía los brazos y a su estera reñida de urucú (****) caían desde su boca, consagrada a las extrañas palabras del payé, los alimentos y las frutas para las bocas ávidas de todos.

La multitud marchaba rumorosa rumbo hacia el mar, envuelta en la humareda musical de los cánticos.

Con su gacela blanca sobre el pecho la hija pequeña de Guyrá-Poty marchaba silenciosa entre los hombres como el lucero entre las brumas.

Cuando la huyente caravana llegó hasta los inmensos parapetos que contienen el mar, ya hacia el poniente la tierra ardía en una vasta hoguera.

Guyrá-Poty, ayudado por sus hombres, derribó cocoteros con el hacha de piedra, y construyó una balsa cuando el agua en remolinos torrenciales se desplomaba ya sobre la tierra ardiendo.

Guyrá-Poty subió a sus hijos sobre la isla flotante de troncos y tendiendo los brazos a las aves del cielo, sus hermanas, comenzó a entonar el canto sagrado del final.

La balsa, con ingrávido balanceo, se movió sobre las aguas tumultuosas, y comenzó a ascender liviana por los aires hasta tocar las puertas del cielo, que se abrió luminosa a los recién llegados.

 

* Mba’é meguá: destrucción-perdición
** Guyrá-Poty: flor de pájaro.
*** Payé: magia.
**** Urucú: planta tintórea
By Arte y Conocimiento

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Comandante Andresito, la Tierra sin Mal

Publicado el 03. dic, 2011 por en Cultura

Comandante Andresito, la Tierra sin Mal

Comandante Andresito, más conocido como Andresito, es el municipio misionero más joven y uno de los de mayor crecimiento.

Las principales actividades económicas son el cultivo de yerba mate, ganadería y forestación. El turismo ecológico y el intercambio comercial son actividades económicas de creciente importancia.

Su nombre honra la memoria de Andrés Guaicurarí un militar indígena argentino del siglo XIX, nacido en la actual Ciudad de Sao Borga (Brasil), que combatió contra los invasores lusobrasileñosen las filas del ejército federal liderado por José Gervasio Artigas. El diputado Iturrieta en el Salón Delia Parodi de la Cámara de Diputados de la Nación , comunicó que el día 21 de noviembre de 2008, la Comisión de Legislación General dictaminó, por unanimidad, que “se considere el reconocimiento del grado militar del Comandante General Andrés Guacurarí (ó Andrés Guazurary) y sea revindicado en la historia de la emancipación, como así también, la creación de una comisión especial como el objetivo de repatriar los restos del héroe misionero.

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